Durante gran parte del siglo XX, las ciudades pudieron narrarse como promesa: había un horizonte colectivo capaz de ordenar el pasado, el presente y el futuro.
Mientras el mundo mira a las tecnológicas por encima, incluso, de los Estados nacionales, las ciudades emergen como actores centrales de la democracia del siglo XXI.
La Plata no fue una ciudad que creció lentamente alrededor de un puerto, un mercado o un corredor comercial. Fue producto de una decisión política, una de las apuestas institucionales más audaces de la Argentina del siglo XIX.
Las próximas elecciones en la Provincia, además de enfrentar a oficialismo y oposición, pondrán en juego otro clivaje. Definir si el gobernador bonaerense será un intendente o una figura nacional. Y algo todavía mayor: si quien resulte electo asumirá el desafío de una transformación profunda.
Hay una foto que no existe pero que los platenses podemos imaginar: un pibe de 19 años echado de Bellas Artes, caminando por avenida 7 con un libro de Marechal bajo el brazo y una canción a medio terminar en la cabeza. Una de las tantas instantáneas posibles del Indio Solari en la Ciudad.
A 188 años del nacimiento de Dardo Rocha, y como suele hacerlo en los aniversarios de la ciudad y alguna otra ocasión, La Plata vuelve a mirar a su fundador. Su nombre permanece en monumentos, instituciones, plazas y edificios.